EL ACEITE

 Uno de los cultivos más importantes es el del olivar que se remonta a la llegada de los griegos y ocupa grandes extensiones de terreno, muchos de explotaciones familiares.

UN ORIGEN CERTIFICADO

La Denominación de Origen Protegida Aceite del Empordà, creada el 2008, asegura la calidad del aceite de oliva que se produce a las dos comarcas empordanesas i en algunos municipios del Pla de l’Estany y el Gironès. És una certificación impulsada por el departamento de Agricultura, Alimentación i Acción Rural de la Generalitat de Cataluña y avalada por el esfuerzo de los agricultores i las cooperativas.

DOS MIL AÑOS DE HISTORIA

Las primeras muestras de olivo que se han encontrado en el Empordà datan del final de la Edad del Bronce. Pero el cultivo del olivo y la producción de aceite se atribuyen a los griegos, que llegaron por mar el siglo VI aC y fundaron las colonias de Empúries y Roses, que pronto se convertirían dinámicos enclaves comerciales. Más tarde los romanos mantuvieron los cultivos y los monjes benedictinos los consolidaron, hasta llegar a la situación actual, con una extensión de más de dos mil hectáreas de olivos y una producción de aceites de elevada calidad.

CERCA DE LAS MONTAÑAS Y A LA ORILLA DEL MAR

La zona de cultivo se concentra en terrenos de suelos pobres: la sierra de la Albera y la sierra de Rodes, al norte; el Montgrí y las Gavarres, en el sur. Sustratos montañosos que configuran una geología característica, con granitos, pizarras y arcillas. La privilegiada ubicación geográfica ampurdanesa, a caballo entre el mar Mediterráneo y los Pirineos, hace que el clima combine inviernos suaves, veranos no demasiado calurosos y la inevitable tramontana. Todo ello ayuda a configurar el marcado carácter del aceite del Empordà.

 


VARIEDADES SINGULARES

La calidad y singularidad del aceite de la Denominación de Origen Protegida Aceite del Empordà vienen avaladas por las variedades específicas de la zona: Argudell, Corivell y Verdal (Ley de Cadaqués); ya a finales del siglo XX se introdujo la variedad Arbequina. El aceite del Empordà tiene un aspecto claro, limpio y transparente. Presenta una complejidad notable, con aromas que recuerdan al hinojo, a la almendra y los anises. El gusto y las sensaciones que desprende cambian según cuál es el fruto que lo ha producido. Las variedades Argudell y Corivell tienen un delicado equilibrio entre dulce y amargo, mientras que la variedad Ley de Cadaqués da lugar a un aceite afrutado, maduro y con un cierto grado de picante.